De La Montãna, LIBRO 3

Capitulo 1

 

El Hombre de la Cueva


"Hija Preciosa, soy yo, El Maestro Jesús. Te honro por tus oraciones y por tu búsqueda de Mis Verdades. Mira a tú alrededor y mira que estas en la parte superior de Mi Montana, pues mi Espíritu te ha traído aquí. Me preguntas si has hecho bien al tomar una posición tan firme en contra, de dos que estaban mintiendo y tratando de confundirte"

"Si, Mi Señor, he visto a los demonios en control de ellos."

"Tu ves y sabes, pues mi Espíritu ha mostrado todo. Se firme en contra del mal."

"Si, Mi Señor."

"Hija, lo que tu has hecho no es fácil; pues tu les quieres. Yo te pregunto, Hija, ‘¿Pueden conocer el amor, aquellos que son controlados por los demonios?’"

"Mi Señor, no pueden."

"Hija, ellos están confundidos. Pero tú has orado una gran oración por estos dos y el resto depende de ellos. Tu has sacado demonios, que te temen y te blasfemian; y en esto has hecho mi voluntad. Ahora, Hija, libérate de cualquier idea que tu has hecho mal; pues tu has hecho mi voluntad."

"Mi Señor, ver a esos que yo amo seguir las mentiras y las tinieblas has sido muy duro; Pero tu espíritu me ha tenido en línea. En todas las cosas, Mi Señor, Yo busco tu voluntad."

"Hija, con el tiempo tu veras un cambio en ellos. Los malvados demonios en control han mantenido una ‘actitud ante ti’ por anos. Es hora que ellos se humillen ante mi; pues yo lo se todo; yo lo veo todo. Ahora, Pequeña, Tengo mas para ti hoy." (Nota: Estas palabras, dichas por nuestro Señor acerca de un cambio positivo han llegado ha estas personas, inicio en esta fecha, Julio 1, 1998.)

"Gracias, Dios mío, prosigamos."

"Hija, ve el disco rotando frente a ti. Date cuenta que tiene muchos hoyos; y a través de estos hoyos se filtra una luz blanca"

"Si, Mi Señor, esta ante mi; y me doy cuenta que otros en túnicas blancas están sentados a mi alrededor."

"Hija, toma esta esfera."

"Mi Señor, la he tomado, pero esta vibrando tremendamente. Al tratar de estarla sosteniendo, de repente explota, dejando a alguien de pie frente a mí, que se ve como un hombre de las cavernas. Entonces, el hombre de las cavernas desaparece dejando una arrugada túnica blanca en el piso, que de repente se desaparece. En un instante el hombre de la caverna regresa, de pie atrás de un árbol grande, sosteniendo un marro de madera con su mano derecha. Detrás de el hay un bosque algo oscuro con muchos de estos hombres, ocultándose atrás de loa árboles, sosteniendo marros de madera, y viendo hacia acá.

De repente, soy levantada por las alas de tu Espíritu. La suave brisa de tu Espíritu me lleva a una are al otro lado del bosque, que esta bien alumbrada con luz brillante. En esta área alumbrada, Veo una pequeña montaña con un castillo sobre ella. El castillo esta bien alumbrado, y en el hay una persona vestido como rey. Platillos voladores están constantemente entrando y saliendo por la base de esta montaña y pequeños soldados, que parecen enanos, entran y salen saludando al rey.

El rey se pone un monocular en su ojo derecho y mira a lo lejos hacia el área del Mar Rojo. ‘Yo he de poseer estas putas,’ el dice. ‘Yo soy el rey. Yo soy el, que pondrá suficiente control en sus finas caderas para hacerles que me honren y alben. Yo soy su maestro, y ellos TIENEN que adorarme.’ Mi Señor, por favor explícame que es lo que esta pasando."

"Hija, ¿viniste al cuarto superior en esta Montana?"

"Si, Mi Señor."

"¿Viste algunos de mis Ángeles, vestidos de blanco, sentados al lado tuyo?"

"Si, Mi Señor."

"¿Viste una esfera con muchos hoyos, con luz blanca que salía por los hoyos?"

"Si, Mi Señor, ¿que es lo que era?"

"Hija, ¿es lo negro, blanco y lo blanco, negro?"

"No, Mi Señor."

"Entonces, tan seguro como que la negro no es blanco y ni lo blanco es negro, Lucifer no me sirve a Mi ni a las cosas de la Luz."

"Pero, Mi Señor, ¿que tiene que ver esto con la esfera?"

"Hija, ve la esfera. ¿La ves que esta cambiando de una forma a otra?"

"Si, Mi Señor, esta cambiando de esfera con hoyos alumbrados a la esfera de la tierra."

"Hija, esta esfera rotante con los hoyos radiantes es la tierra."

"Pero, ¿por que yo sostuve la Tierra en mis manos?"

"¿No te dije que hicieras esto, Yo?"

"Si, Mi Señor."

"Entonces, tu has sostenido la Tierra en tus manos."

"No entiendo."

"¿En que forma?"

"No entiendo que paso."

"Tu sostuviste la Tierra, y esta vibro tremendamente. ¿No es esto correcto?"

"Si, Mi Señor."

"Hija, Mira profundamente. Piensa profundamente. Se profunda en esto. Tu sostuviste el destino de la Tierra en tus manos, y te ha estremecido tremendamente; pues tu ves sus hoyos."

"Si, Mi Señor, Te comprendo en esto, pero la Tierra desapareció y un hombre de las cavernas con un marrote apareció. Por favor explícame."

"Hija, ve la convertible rojo y abre la puerta. ¿Quien se baja?"

"Se ve como la Reina Isabela; aunque, cuando ella voltea hacia mi, ella claramente no es la Reina pero una fea lagartija de color negro y rojo, la cual esta sacando su lengua de tenedor hacia mi dirección. Me pregunto ¿que tiene que ver ella con el hombre de la caverna?"

"¡Es sensacional! Hija, ¿viste al hombre da la caverna desaparecer y la túnica blanca caer al piso?"

"Si, Mi Señor; pero, ¿que tiene que ver esto con la Reina?"

"Hija, como el monstruo de Gila La reina baja del convertible rojo, ¿que es lo que ella arrastra por detrás?"

"Mi Señor, ella arrastra de túnica blanca; que esta atorada al final de la cola de la lagartija. De vez en cuando la Reina se aparece y se pone la túnica blanca. Cuando ella usa la túnica blanca, ella esta frente a las multitudes, arranca los pétalos blancos de las margaritas y se los avienta a las multitudes que esperan. ‘Yo me he de quedar con los centros de oro,’ ella dice; y ella los pone los centros de las margaritas en las bolsas de la túnica blanca. Es muy difícil separar a la Reina de este monstruo tan oscuro, pues ella cambia de uno a otra forma muy rápidamente. Mi Señor, ¿que tiene que ver la Reina con el Hombre de la caverna?"

"Hija, ¿quien es el hombre de la caverna?"

"Mi Señor, el es el maleficios hombre ‘R’, que va y viene de la cueva en la montaña, que es en realidad el subterráneo de su castillo."

"Hija, tu has sostenido el destino de la Tierra en tus manos, y has temblado tremendamente. Tú has visto como el destino ha permitido las hechuras del hombre de la caverna y aquella, que usa la túnica blanca, la Reina. Tú has visto muchos hombres de las cavernas, escondidos atrás de los árboles en el bosque oscuro, todos con marrotes. ¿Que es lo que hay con estos hombres de las cavernas?"

"Esto es complicado. Estos hombres de las cavernas probablemente son extensiones del malvado hombre ‘R’ y los marrotes no son en realidad marrotes, usados para pegar, pero son organizaciones secretas de los bosques de las tinieblas, representando a Lucifer."

"Hija, estas cera, pero no del todo. Mira al hombre de las cavernas. ¿Cuando el sonríe, que es lo que ves?"

"Veo que tiene dientes, los cuales son muy blancos para un hombre de las cavernas. Ellos son grandes, y fuertes, con una sola estrella de oro a la izquierda, del diente de enfrente. Sus unas son curvas y gruesas; y cuando el camina su una gruesa y rizada del de dedo gordo de los pies cava en la tierra y le da tracción. Su agudo oír le permite escuchar hasta el mas pequeño sonido. Sus rodillas son de madera, como esas de un títere; y su pierna derecha esta quebrada y debilitada por la quebradura. El escucha cada tic tac de su reloj y observa su reloj con mucho cuidado. El camina con los pasos de un gigante, y cuando el camina la tierra tiembla; pero el tiene problemas de la espalda. Uno de sus discos, llamado ‘Slippery elm’, se le resbala de lado a lado. A pesar, el continua hacia delante, contra el viento y inicia muchos incendios por su camino. El sube a la cima de una montaña y a lo lejos su poderoso rugir se puede escuchar, perforando el aire como este de un oso pardo.

Al ver de cerca, veo que los pies del hombre de la cueva están encadenados al Rey de la montaña. Este Rey toma un gran látigo y le pega al hombre de la caverna hasta que su espalda se ve con líneas. El látigo se rompe en la espalda del hombre de las cavernas: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez veces se rompe. Las líneas queman y llamas aparecen en la espalda del hombre de las cavernas. Entre el furor de las llamas, el enfurecido hombre de las cavernas aúlla y sigue adelante, tomado velocidad por el calor del fuego. Pero, pronto los fuegos en las líneas empiezan a disminuir, dejando tan solo líneas quemadas. ‘Polionia’ es la última línea que ira; y cuando vaya, el hombre de las cavernas caerá en la mierda roja, de cara. Luego, el Rey de la montana echara un cerillo sobre el hombre de las cavernas y lo quemara hasta ser cenizas.

‘Yo soy El Rey de la Montana,’ el que esta sobre la montana dice; y pequeños nomos bailan a sus pies. Prepárenlos, muchachos,’ el le grita a los nomos. ‘¡Los buenos, viejos tiempos están por iniciar!’ Luego, el inicia un abrumador fuego en la gigante sala de su palacio y el empieza a limpiar el palacio, pieza por pieza, y echando todo al fuego abrumador. El sacude sus botas, pero teniendo cuidado de que los gnomos no vean. Cuando todas las posesiones están quemadas, el sale volando de su castillo sobre las alas de la capa de su rey. Atrás del, el castillo se incendia con tremendas flamas.

‘Atraviesa el arroyo, Maestro, atraviesa el arroyo,’ uno de su nomos le grita al tal-llamado rey. ‘¡Esta a punto de secarse, y no quedara nada, mas que una gota! Entonces, el dizque-llamado rey da un brinco y atraviesa el arroyo. El pausa por un momento sin ser advertido y ve un juego de ajedrez en el desierto. Pronto, el se aburre con este juego de ajedrez; pues todo se mueve muy despacio. ‘¡Vacien el combustible alrededor del perímetro!,’ ordena. Y, los nomos ponen combustible todo alrededor del perímetro del desierto. ‘Esten Listos, ladra el. Entonces, un platillo volador aparece y vigila alrededor del perímetro del desierto. ‘Una estrella a nacido, el dice. ‘¡Una estrella ha nacido! ¡Una estrella ha nacido!’

El auto-proclamado rey es tan listo como un búho, astuto como zorro, y suave como una serpiente. ‘¡Vallan a la rotunda ahora! ¡Sucederá! Haré que suceda," el aúlla. Inmediatamente, una persona en negro, que se parece a Darte Vader de Guerra de las galaxias, toma una espada de luz y pega a través, de un ejército que esta de pie. Rápidamente los soldados empiezan a caer hasta que tan solo queda una tercera parte. Entonces, el que quiere ser rey va detrás del caballo rojo, que lleva la bandera roja con la estrella y la media luna. El le ordena al que se parece a Darte Vader que tire una pelota de fuego blanco en medio del Caballo Rojo; y esto causa un gran incendio de carne. ‘Desnúquenlos a la nada... Y, aquellos del caballo Rojo son desnucados. ¡Ellos son los Chinos!"

"Hija, tu estas cansada, pero esto no es todo. Yo soy Jesús. Si, Jehová, El Dios de las alturas."

 

Como testigo, dictado y asentado este 4 de Noviembre, 1997
Linda Newkirk.

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