De La Montãna, LIBRO 4

Capitulo 16

 

GRANDIOSO ES EL AMOR DE NUESTRO SEÑOR

 

"Hija Preciosa, Yo soy el Maestro Jesús. Bendita seas entre las mujeres, pues has sido puesta a prueba y tentada y te encuentras merecedora. Si, tu Padre esta lleno de amor y piedad Hacia su creación; pero Su amor y piedad es vaciado libremente en los rectos. Si, Hija mía, El lleva el llanto de los justos y ellos son merecedores a lo mas Alto. Ahora, pequeña, Te he ungido aun más y te he traído nuevamente a este lugar nuevo, a lo alto sobre mi Sagrada Montana. Hija, el viento de Mi Espíritu te calienta, pero el aire es fresco y fuerte. Toma la llave de la humildad, Hija Mía, y entra por la puerta, la cual te lleva a un corredor con muchas puertas. Camina hacia la tercera puerta y toma la llave de tu cintura, la cual te haga senas. En ella están las palabras, "Deseos del Corazón;’ y ponla en la cerradura y abre la puerta. Luego, escribe lo que veas y se te de."

"Mi Señor, la llave cabe y escucho sonar el candado cuando este se abre. Pero, la puerta esta dividida en dos partes. La parte superior se abre, mas la parte inferior no se mueve. ¿Como he de entrar?"

"Hija, ves las palabras en la mitad superior, ‘A mi Manera;’ y en la parte inferior están las palabras, ‘Distracciones del Mundo.’ Hija, levanta la pierna y pasa sobre las distracciones y continua a través de la puerta de ‘Mi Manera;’ pues, este es Mi deseo.’

"Muy Bien, Mi Señor, Hago lo que se me dice; y de repente la puerta llamada distracciones desaparece y paso por la puerta sin problemas. Mi Señor, estoy en este hermoso terreno, donde todo es blanco, y parece algo fresco. Pero, inclusive al decir la palabra, ‘fresco,’ la temperatura cambia y se convierte en un placentero día de primavera. Aquí y allí hay albercas de agua cristalina, pero al ver cada alberca, me doy cuenta que estas albercas son de color aguamarina oscuro y son muy profundas.

"De repente, un hombre mayor aparece ante mi, y creo que es mi hijo, Juan, el profeta, de otra vida. Mi Señor, se que es mi hijo, Juan, de hace tanto tiempo."

"Así es."

"Me le acerco para tocarlo y mi mente se inunda de recuerdos de profundo dolor, pero al mismo tiempo alegría. Estos recuerdos de tristezas y desesperación me invaden y de repente me siento tan impotente."

"Hija, despacio en las memorias."

"Mi Señor, Yo les ordeno que se muevan muy despacio; y ahora se convierten como retratos en cuadros, moviéndose, pasando en movimiento lento. Ahora, Mi Señor, el esta ante mi en un camello; y Yo pregunto, ¿‘Hijo, a donde vas?"

"Voy a Etiopia,’ el dice, ‘donde Yo he de visitar a los perdidos.’

"¿A Etiopia?" Pregunto.

"Si, Mi Queridísima Madre; pues el Señor me llama allá."

"Entonces en un instante, el se va. Luego me veo que traigo ropa negra, con una falda larga negra y un delantal. Mi cabeza esta cubierta con una mascada y siento mucho dolor que el se va; pues no creo que le valla a ver otra vez. Veo a mis alrededores y estoy a lo alto en una montana; y la paloma mas hermosa viene y me trae un sobre. Abro el sobre y saco un pedazo de papel, el cual dice, ‘¡Tu hijo ha sido acecinado!’ Me caigo entre las rocas y lloro incontrolablemente; pues mi corazón le ama y el es precioso. Luego, veo a un hombre venir; y pregunta, "¿Señora, porque lloras?" Y, le digo que lloro por la perdida de mi hijo. Y, al verlo detalladamente, se que estoy hablando con Pedro; y el esta de pie sobre la Montana del Señor. En un instante, Pedro se va y me encuentro escalando sobre las rocas con mis manos sin cubrir, las cuales están sangrando; y mis rodillas están sangrando."

"Mi Señor," Grito, "Siento que me has abandonada. Pues, Tu te has llevado al que es tan precioso para mi." Luego, escucho a Nuestro Querido Jesús hablar de entre las nueves; y el dice, "Hija Mía, Yo no he tomada nada, excepto eso, que no te pertenecía; pero le pertenece a tu Padre en los Cielos. El ha sido prestado a ti, solamente."

"Entonces, ¿por que he de sufrir tal dolor por su perdida?"

"Hija mía, tu no has perdido nada, pero has ganado mucho."

"Entonces, Mi Señor, ¿por que sufro así?"

"Hija mía, sufrir es el camino humano; pero sufrir en amor, y aceptar los designios de Dios es el Camino Divino. ¡Levántate, Hija mía; y alaba al Padre, pues donde esta tu hijo tu estarás; y lo que tu hijo ha hecho tu lo has de hacer!"

Me puse de pie y tan pronto como lo hice, se fue la escena; y Me encuentro en la Sagrada Montana del Señor, en el terreno anterior con mis albercas aguamarina. Pero, mi corazón todavía esta lleno de dolor. No puedo dejar de llorar; y mis manos y rodillas están ensangrentadas por subir muchas rocas. "Mi Señor, no se por que me has dado esta visión; donde he visto a mi hijo, Juan de hace mucho tiempo, pero el se fue muy rápido."

"Si, Hija, en esta vida pasada, tu tuviste hijos, que me amaban tanto y a tu Padre. Pero, en esta vida, tú tienes uno, que no me ama y no conoce al Padre. Hija, el esta de lleno en las tinieblas, y ni siquiera lo sabe. El ama el mundo material y tiene hambre de este."

"Mi Señor, Estoy tan llena de dolor con lo que respecta a sus decisiones y me siento tan herida pues no le puedo alcanzar."

"Si, Hija, por tu hijo en esta vida, tu has de llorar grandes lagrimas; y no por tu hijo de otra época en el pasado."

"Mi Señor, tienes razón de esto; y a través de los años tu sabes que he derramado muchas lagrimas. Inclusive ahora, estoy destrozada pues esta perdido en rebeldía. Mi Señor, tu sabes como oro por su alma y por todo su hogar. Si, estoy destrozada; pues no le amo menos que aquel de hace tanto tiempo. Y, en cierta manera, Yo le amo aun mas, pues el esta tan perdido y mi corazón llora por amor a el. El no escucha, Mi Señor; pero se que tu eres un Dios de milagros; y no me doy por vencida, mas continua en oración y fe para que tu hagas grandes cambios en su corazón. Aunque, Yo te he de preguntar, Mi Señor, ¿cual fue el motivo por el cual me trajiste recuerdos de hace tanto tiempo?"

"Por amor, Hija mía. Por Amor. Ama a tu hijo, sin importar su comportamiento. Inclusive como has amado a tu hijo, Juan, por tanto tiempo y todavía le amas. Hija, el era fácil de amar; pero tu has de amar aquellos, que te abusan; pues ellos son dignos de amor por naturaleza por ser los Hijos de tu Padre. Ten compasión, Hija, y anímalos a los trabajos del Padre. Pues, tu hijo y su esposa están perdidos. Y, sus hijos no Me conocen a Mi ni al Padre."

Al darme estas palabras el Señor, me siento en una piedra blanca al lado de una de las hermosas albercas de agua y lloro profundamente; pues me siento tan impotente.

"Si, Hija, no tienes poder; pero tu Padre es todo poderoso y El puede hacer milagros en la vida de tu hijo."

"Entonces, Te ruego, Mi Querido Padre que por favor hagas milagros en sus vidas. Culpa sus corazones y dales gran deseo de servirte y de caminar con tu Preciosa voluntad."

"Te he escuchado, Hija Mía," dice nuestro querido Padre. "Mete tu cara en la alberca y refréscate; pues esta es mi agua celestial; y esta cambiara tus lagrimas en felicidad."

"Mi Precioso Padre Jehová, He hecho lo que has mandado, metiendo mi cara en esta agua tan pura; y como lo has dicho, de repente me siento renovada. Pero, repentinamente, me encuentro afuera al lado de la Montana en algún lugar, pero no se donde me encuentro."

"Hija, se llama ‘Voluntad Propia; y es una montana grande. Deja ir todos tus deseos personales en relación a tu hijo y sírvele, Hija. Se su sirviente en amor y verdad y el te amara. Perdónale por todo; y perdona todo, lo que te ha lastimado en cualquier forma. Pues, el perdón el libertad para todos y es completamente sanador."

"Padre mío, haré lo que tu dices. Por favor ayúdame y has milagros en sus corazones y sus vidas."

Tan pronto como dije estas palabras, me encuentro de regreso en la orilla de la Santa Montana de Nuestro Señor; y en mis manos hay dos regalos. "Padre mío, ‘ Pregunto. "¿Que son estos?"

"Hija, estos son mis regalos para ti, una casa nueva y una familia llena de paz. Toma estos regalos y absórbelos; pues están a la mano."

De repente, estas dos cajas desaparecen en mi túnica y me hacen sentirme muy pesada. Aunque, tan pronto como me empiezo a concentrar en el peso, esta desaparece; y una gran iluminación, paz y amor penetran. Una vez más, me encuentro de regreso entre las rocas blancas y las albercas aguamarina, donde hay muchos, muchos, junquillos dorados. Ellos están floreciendo a lo lejos, a lo ancho y su aroma es muy confortante."

"Toma uno, Hija," nuestro Padre dice.

"Padre Mío." Lo tengo.

"Cómelo."

Entonces, lo pongo en mi boca y empiezo a masticar; pero es muy amargo. Batallo con este sabor tan amargo, y por más que lo mastico, peor se pone. Es un sabor horrible, el cual hace que mi boca salive tremendamente y parece que cada capa de mi boca será desgastada con esta amargura. Pero, continúo mascando y tragando hasta terminarlo. "Padre Mío ¿por que me tienes comiendo algo tan amargo; y que es lo que esto significa?"

"Hija, es la fecha de diciembre 12, 1998."

"No entiendo."

"Yo cause que te comieras y te tragaras una flor muy amarga; y esta te enfermo. Pero, Yo soy piadoso de liberarte a ti y a muchos otros de esta enfermedad."

"No entiendo."

"Hija, he visto tu sufrimiento por este amargo alimento; Soy piadoso para aquellos que me aman."

"Pero, Mi Señor, ¡la guerra en esta fecha estaba puesta que sucedería!"

"Así era; y yo estaba esperando la oración y los ayunos de los rectos. Hija Mía, esta guerra había sido planeada por tus enemigos por muchos anos. Esta fecha de diciembre 12, 1998 no es y no era un juego, mas representa planes reales de tu enemigo. Por esta razón, Yo intervine en la guerra de Irak. (Esto fue en Nov 1998; pero como ustedes saben que ahora estamos en guerra con Irak y esto ha iniciado WWIII)"

"Oh, Piadoso Padre, No te puedo agradecer suficiente. Por favor continua siendo piadoso hacia tus hijos perdidos y en pena. Tantos están tratando de hacer lo que es correcto, pero están tan oprimidos día y noche, presionados por el malvado y las grandes pruebas de este mundo."

"Hija, Yo veo y lo se todo. Ahora, ve este día con todo mi amor."

"Mi Precioso Padre, ¿nuestro querido Juan fue a Etiopia, o Etiopia representa una tierra de problemas internos?"

"Hija Mía, representa ambas y ambas se referían a el. Se bendecida este día, Hija y prepárate para terminar este libro IV, mi regalo para todos. Yo soy Jesús. Si, Jehová, El Dios de la Tierra en las Alturas."

Como testigo, dictado y asentado este 30 de noviembre, 1998,
Linda Newkirk

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